jueves, 8 de marzo de 2018

El perdón una oportunidad para rehacer-se


La primera mujer que caminó sobre este mundo, científica e históricamente  es  una mujer africana. Todos venimos de ahí, aunque nuestros padres no tengan este origen, pero nuestros ancestros sí.

  La Pastoral Afro se preparó con ánimo y entusiasmo para este encuentro del perdón  los días 23, 24 y 25 de febrero 2018, los agentes de  la Arquidiócesis de Cali, con integrantes de Colombia, Etiopía, Holanda, Kenia, Uganda y México, participaron de las Escuelas de Perdón y Reconciliación.

El taller se inauguró con las palabras del delegado arquidiocesano para la Pastoral Afro, el P.Venanzio M. Munyiri. Enseguida la facilitadora Janeth Cortes, enviada de la fundación para la reconciliación, inició la caminata hacia el perdón afro; un camino en el que cada uno de los agentes fue exponiendo su propósito. La facilitadora motivó la charla y puntualizó  que debemos lograr una paz sostenible y duradera, la riqueza que se obtenga sea desde una construcción colectiva.

  En este camino de la vida, el ser humano es atropellado en su dignidad  y lo lleva a una condición de víctima, desde donde no puede regenerar su dignidad.   El deterioro se manifiesta en el pensar, ser y hacer, la propuesta nos debe conducir a ser victoriosos, a que podamos dar una nueva resignificación a esta herida que no nos permite avanzar.

 Si analizamos la palabra per-donar, haciendo énfasis en Donar y Don, comprendemos que somos Don y podemos darnos a los demás. La máxima expresión del don de la vida es el don del amor que nos trasciende absolutamente en  todo.

 Si prestamos atención a las tres R: Rabia, Rencor y Retaliación,  comprenderemos las tres emociones más antiguas que tiene el ser humano. Las consecuencias traen a nuestra vida el deterioro de las  tres S: Sentido de vida, Sociabilidad y Seguridad. La herida nos lleva a perderlas, y con ellas, desaparece  el rumbo y el horizonte.

   En medio de este camino de atropello a la dignidad del ser humano, con Rabia, Rencor y Retaliación fuimos consientes de que  desaparece el sentido de vida, de sociabilidad y seguridad.  Al tomar conciencia de esa memoria ingrata que dejó la herida, se derramó un mundo de emociones muy altas, momentos de  profundidad, llanto, silencio, cantos, etc.

   El proceso de profundidad se vivió en cada  módulo: Motivación, De la Oscuridad a la Luz, Decido Perdonar, Miro con ojos nuevos, Comprendo a mi ofensor, Rompo cadenas y Limpio el dolor, con una pedagogía actualizada, con cuentos, ejercicios, juegos pedagógicos, etc.

  Todo esto vivido este fin de semana en el centro de la Pastoral y Espiritualidad Afro, sin ninguna duda,  no sólo dejó una huella en el corazón de cada uno de los agentes,  sino en el propio.

 Esta primera fase de las ESPERE (Escuelas de Perdón y Reconciliación), cierra su primera fase con un canto compuesto por los mismos participantes del taller. En el mismo se resaltó el querer y dar perdón, el paso de la memoria ingrata a la memoria grata, comprender al hermano, y el paso a la reconciliación para obtener una paz perdurable.

 ¡Cada uno de los integrantes salió con una nueva esperanza, un nuevo camino y que con la seguridad de que siempre  hay algo mejor.  Se cerró con un ritual ancestral con la Pachamama, bebidas propias del pueblo negro y  cantos tradicionales; una manera muy particular  y muy especial para todos!


Por: Elmer Peláez, IMC

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